¿Me leés un cuento?, ¿Me contas qué hacía cuando era chiquito? Son frases que repetíamos a abuelas, padres o tíos antes de ir a dormir, o simplemente cuando dejábamos los juguetes. Desde aquellos días, ¿A alguien le han vuelto a narrar una historia?. Bien, desde hace unos jueves, el recientemente armado Movimiento Rosarino de Narradores Orales (MORONAO) cuenta este tipo de vivencias familiares, de conocidos y de amigos de amigos entre las mesas de San Luis y Juan Manuel de Rosas, desde las 21.
Es sabido que la familia no se elige y se suelen tener recuerdos de cada integrante que de escribir un libro con ellos, pueden llegarse a un par de tomos, aunque tal vez nadie compre una copia. Quique De María, Adriana Felicia, Yeni Mata, Livia Vivas, Ana Cao, Mirna Ramos y Teresita Igón hacen precisamente eso: recordar a esos parientes, algunos ficticios, otros reales, como si fueran uno más de los concurrentes del lugar, entre café y copas de vino. Basados en textos de Gudiño Kieffer, Gómez de la Serna, Ángeles Mastretta, Quique De María, Italo Calvino y Alejandro Dolina.
A partir de un álbum de fotos, los protagonistas suben al escenario, caminan por el bar y hasta miran a los ojos a quien tuvo la intención de ser un simple espectador. ¿Qué tipo de historias se escuchan? De las más diversas. Una tía que para terminar con su soltería inventó su casamiento con un extranjero; otra que descubrió de lo que era capaz una vez que obtuvo el divorcio; otras de la “imperdonable” –según los artistas- amistad entre el hombre y la mujer; y aquellas que de sólo recordarlas, deseamos que nos trague la tierra, entre muchas otras.
Pero tranquilos, porque esos no son nuestros parientes. Aprovechemos la propuesta y volvamos a ser chicos por un rato, o quedarnos como ahora, pero darnos la oportunidad de que nos narren una historias. Como en aquellos años, antes de dormir. |